El turismo de sol y playa puede y debe ser sostenible

Buena parte de los estándares por los que se guían destinos y empresas turísticas de todo el mundo para avanzar hacia la sostenibilidad son fijados y auditados por el Global Sustainable Tourism Council. Luigi Cabrini, su presidente, charló con HOSTELTUR noticias turismo.

¿Por qué dice usted que no debemos considerar al turismo sostenible como un nicho o segmento?

En los primeros tiempos, hace 20 ó 30 años, se equiparaba el ecoturismo con el turismo sostenible. Se veía al turismo sostenible como aquel que se desarrollaba en áreas de naturaleza, en pequeñas cifras, etc.

¿Y esa visión ha quedado superada?

La nueva concepción de la sostenibilidad es que ya no se definen como sostenibles algunos segmentos del turismo, sino que la sostenibilidad tiene que atravesar al sector del turismo en toda su entereza.

Objetivo complicado, con tantos segmentos, productos, destinos, tamaños de empresas…

Evidentemente el tipo de intervenciones son diferentes. Pero si no actuamos con acciones sostenibles en los grandes destinos de sol y playa así como en los grandes destinos urbanos, no estaremos en condiciones de reducir la huella de carbono del turismo.

¿La responsable del cambio climático?

Al día presente, la huella del turismo oscila entre el 5% y el 7% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Si no intervenimos en los grandes destinos, si no logramos que los grandes hoteles reduzcan un 10 ó 15% sus emisiones, no habremos obtenido la sostenibilidad del sector turístico.

¿Dónde más será necesario actuar?

Si no logramos, en destinos de playa, reemplazar el transporte de automóviles con transporte eléctrico, con transporte público, tampoco habremos logrado ese objetivo. Se trata de articular la sostenibilidad evidentemente de formas diferentes.

Pero el turista que busca productos de ecoturismo en la naturaleza y el que prefiere vacaciones de relax en la playa son perfiles bastante diferentes… También lo serán sus actitudes ¿no?

Sí, pero el turista que busca sol y playa también tiene que poder disfrutar de sus vacaciones en un entorno que puede mejorar considerablemente sus parámetros de sostenibilidad.

Los números de hoy en día son impresionantes: tenemos 1.200 millones de turistas internacionales y 5.000 millones de turistas domésticos. Si no logramos reducir los impactos negativos en toda la cadena no habremos logrado objetivos globales.

Claro que podemos favorecer y apoyar un turismo comunitario, de naturaleza, etc, pero también hay que intervenir en todos los niveles. Si no lo logramos, el impacto positivo no será lo suficientemente importante como para reducir la huella del turismo en general.

Entonces ¿cómo aplicar criterios de sostenibilidad sobre el turismo de masas?

Hay que articularlos. La capacidad de carga es un concepto subjetivo por ejemplo, depende del propio viajero: el joven que va a Ibiza a escuchar un concierto no quiere estar solo en la playa, quiere que haya otros 500 jóvenes como él. Entonces no necesariamente la sostenibilidad en ese momento quiere decir que tiene que haber un bañista cada 50 metros.

Póngame otros ejemplos

Hay destinos maduros de playa en la Costa Adriática italiana que han puesto en marcha diferentes acciones: todas las duchas tienen paneles solares; se cierra parte de la arteria principal de tráfico que une los varios establecimientos y hay vehículos colectivos eléctricos que recorren la zona arriba y abajo, moviendo a los bañistas. Este tipo de intervenciones no va a cambiar la naturaleza del lugar, que seguirá siendo un destino de masas, pero se ha podido intervenir, se han podido hacer unas mejoras en ese nivel.

¿Ser sostenible acaba costando más dinero al empresario?

Hay una inversión inicial pero es recuperable a muy corto plazo. Entonces en términos globales la sostenibilidad es un ahorro, no es un coste. Podríamos hablar de un tipo de inversión que tiene un retorno relativamente a corto plazo.

¿Y qué me dice de la actitud del turista? A los clientes de hotel se les pide que reutilicen las toallas para no perjudicar el medio ambiente, pero muchos pasan de ese mensaje…

Aquí nos enfrentamos a un tema de cómo se comunica la sostenibilidad. En el caso de las toallas, por ejemplo, no hay que dar la impresión de que el hotel quiere ahorrarse dinero. Porque entonces el viajero dice “Yo pago una cantidad X de dinero por mis vacaciones y ese ahorro va para las ganancias del hotel”.

¿Solución?

Hay que comunicar en frases simples del tipo “Con lo que ahorramos en lavar toallas, vamos a hacer una reforestación aquí detrás de la playa”. Eso de por sí motiva a la gente actual mucho más.

También el viajero tiene que actuar responsablemente. Esto es un círculo, un proceso en el que todos participamos.

Por otra parte también hay un tipo de viajero más concienciado, que empuja a la empresa para que mejore sus estándares y para que el producto sea sostenible, es decir de calidad. De hecho, la sostenibilidad es calidad, no es únicamente ahorro, dado que ofreces un producto auténtico, local, etc.

¿El turismo sostenible es imparable?

Nos gustaría pensar así… Seguramente hemos avanzado mucho y creo que hay muchas experiencias muy positivas, pero en mi opinión estamos todavía con una piel de leopardo. O sea: hay iniciativas buenas pero todavía no hay un color uniforme. Ojalá que el año 2017 ayude a aumentar las manchas en esa piel.

Fuente: Hosteltur
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